MALVINAS - capítulo 2
EL OTRO CHICO capítulo 2
"Bs.As. Febrero 15 de 1965 - N.A.- El Canciller Zavala Ortiz reiteró que por fin después de 132 años de usurpación, el tema Malvinas había sido considerado por la Asamblea General de las Naciones Unidas".
Javier Cabral, "Javi", como lo llaman en casa, juega en el suelo con un camioncito verde camuflado. Javi tiene dos años, nació en mil novecientos sesenta y tres y por supuesto no entiende, lo que su papá le lee a su mamá.
-¿Viste Raquel?, según Gran Bretaña la Organización Mundial de las Naciones Unidas no tiene competencia para tratar el reclamo argentino y sostiene que "los pobladores de las islas deben decidir su propio destino". Lo dice acá en el diario.
-Basta Carlos con esa obsesión por las Malvinas -contestó la mamá de Javi que limpiaba en la cocina- Te vas a volver loco, ¿no te das cuenta que no las van a devolver nunca?
El padre de Javi hizo un gesto de impaciencia y continuó leyendo en voz alta: "La Argentina por su lado defiende la tesis del territorio usurpado y la no aplicación del principio de autodeterminación de los Kelpers..."
-¿Quiénes son los Kelpers? -interrumpió la madre.
-Son los ingleses que habitan las islas.
-Y, pobre gente, tienen razón, encima del frío que debe haber allá, los quieren hacer pelear.
-Pero no, vos no entendés, ellos no tienen que pelear, yo creo que lo que quieren es ser argentinos. Escuchá lo que dice acá: "Esto se dijo en Nueva York en el alegato de nuestra can-
cillería: La Argentina jamás a considerado a las Malvinas como territorio colonial. Las considera como una colonia establecida por ingleses en un territorio usurpado que pertenece a la Argentina". ¿Te das cuenta que con esto a las Naciones Unidas no le queda otro remedio que pedir la devolución?
-No las van a devolver, convencete, a los ingleses a cabeza dura no les gana nadie.
-¿Sí? ¡Entonces nosotros les vamos a demostrar que somos más cabeza dura que ellos y se las vamos a invadir y quitar!
-Vos estás loco. Nadie se va a animar. Los ingleses son mucho más fuertes. Además, ¿me querés decir a qué viene todo esto ahora en los diarios? Bastantes problemas tenemos acá adentro como para ocuparnos de unas islitas que no sirven para nada y están perdidas en el mar. Por favor traeme a Javi que le voy a cambiar los pañales ¡Ay! Espero que este sea uno de los últimos que use, ya estoy cansada. Además el año que viene tiene que empezar a ir al Jardín de Infantes -agregó con ternura mientras el papá lo dejaba sobre el cambiador dándole besos.
"El 16 de Diciembre de 1965, por 94 votos a favor y 14 abstenciones; se votó en la O.N.U. la resolución # 2065, que invitaba a ambos gobiernos a proseguir sin demora las negociaciones para una solución pacífica del problema. El canciller Zavala Ortiz consagraba un gran triunfo para el gobierno argentino y el 16 de Enero de 1966 se firmaba el comunicado conjunto en donde Gran Bretaña reconocía la existencia del diferendo".-
El papá de Javi escuchaba esto por la radio en ese verano porteño y por poco no largó todo para ir al café a comentarlo con sus amigos.
Mil novecientos sesenta y nueve. Primer día de clases en la Escuela # 175 de Floresta y en la vida de Javi.
-Cabral Javier Augusto -pasa lista la maestra.
-Soy yo -dice Javi.
-Ponete de pie Javier y escuchá bien lo que voy a repetir. Se debe decir: Presente Señorita. Ahora sentate.
-Chicos, ¿Les gustaría saber escribir? Bueno, vamos a empezar aprendiendo cómo se toma el lápiz; pero antes y para que vean cómo quedan armadas las palabras, fíjense en ese mapa grande que está colgado en la pared. ¿Les gusta?. ¿Vieron qué lindos colores tiene? Bueno esa es la República Argentina, el país en donde vivimos, y acá abajo, ¿ven estas letras? Acá dice algo y cuando sepan escribir también lo van a poder leer.
Acá dice: «Las Malvinas son argentinas»
-¿Quiénes son las malvinas señorita? -preguntó Javier.
-Las Malvinas son unas islas que están acá y nosotros estamos aquí arriba. Allí ahora vive otra gente que habla diferente, pero son de nosotros -le contestó la maestra con orgullo.
Un 30 de Noviembre de 1975, mientras junto a sus compañeros esperaba la entrada de la bandera en el patio de la escuela, Javi le deshizo de un tirón el moño del guardapolvo a Marcela, la nena que tenía delante en la fila.
-¡Basta Javi! ¡No embromés!
-Silencio alumnos. Las manos quietas a los costados del cuerpo y los pies juntos -dijo la directora por el parlante- Saludemos a nuestra Enseña Patria. A los niños de séptimo grado que hoy egresan de la Primaria, les pido que sigan en fila detrás del abanderado y sus escoltas hasta el escenario, para entonar las estrofas de nuestro Himno Nacional.
Mientras cantaba, Javier se dio cuenta que él también escoltaba a la Bandera Argentina que tenía un sol muy dorado y sonriente y que los colores blanco entre celestes eran los más lindos que había para la bandera de un país. Y ese día, en el que empezaba a ser grande, sintió una sensación extraña, desconocida y tuvo ganas de llorar.
Mil novecientos setenta y nueve. Javier tiene 16 años y unas ganas bárbaras de tener novia.
-Señores, ¡de pie! -exige el preceptor de la Escuela Secundaria, un joven imberbe de veintidós años y mirada fría y azul.
-Señores, me parece que ustedes no entienden lo que es disciplina. Esa no es forma de ponerse de pie. Ahora va a venir la señora profesora y cuando se paren a saludar no quiero oír el más leve ruido ¿Comprendido? Y en cuanto a usted señor Cabral, mañana no entra al establecimiento si no viene con el pelo corto ¿Entendió?
Durante la clase Javi le pasó un papel doblado a un compañero, que decía "PASASELO A MARCELA".
Marcela lo recibió y leyendo asintió con la cabeza sabiendo que Javier la estaba mirando. Esa noche se encontraron en la plaza, en el lugar de siempre. Sin hablar se sentaron en el banco detrás de los árboles, se abrazaron y se besaron en la boca. Él le pasó la mano por debajo del sweter y acarició sus pechos sin corpiño.
-¡No Javi! -se apartó ella con una sonrisa que contradecía su negativa- Acá no, está lleno de gente.
-Marce, vos sabés que no tenemos otro lugar en donde estar solos. Dale, nadie nos ve, a esta hora todo el mundo está cenando.
-No Javier, yo también te quiero, pero no me gusta aquí en la calle.
-Marcela, esta no es la calle, es nuestro banco. Mirá si mañana pasa algo y me tengo que ir lejos. Ahí te vas a arrepentir de no haberlo hecho, ¿no?
-Mirá las cosas que decís. ¿Adónde te vas a ir? Tenemos mucho tiempo para estar juntos, o pensás dejar de estudiar.
-No, dejar no. Lo que pasa es que el milico del preceptor ya me tiene podrido, no hace mas que joderme.
-No hables así. El tipo en el fondo no es malo, andá a saber qué clase de educación recibió en su casa.
-¡Ja! No es malo. Seguro que te gustan sus ojos azules. Ese en la primera que se le presente, agarra un arma y fusila a alguno ¿Viste el otro día en la clase de Instrucción Cívica cuando se enteró que el profe iba a hablar sobre las Malvinas y le pidió quedarse a escuchar?
-Sí, ¿eso qué tiene de malo?
-Marce, yo lo escuché cuando nos dijo a los de alrededor: "Esos ingleses hijos de puta, no veo el momento que nos avivemos de una vez y los saquemos a tiros" -Tenía un odio que asustaba.
-Basta Javi, eso no va a pasar nunca. Vení dame un beso, te dejo tocar un poco, ¡pero un poco, eh!
A la semana siguiente Javier, Marcela y otras parejas amigas fueron a bailar. Al irse, a eso de las cuatro de la madrugada, Javier y su amigo Bonzo se despidieron del resto.
-Bueno Marce ¿Nos vemos mañana? ¿Estás segura que no querés que te acompañe?
-No Javi, ya quedé con las chicas que voy a dormir en la casa de ellas. Vos igual volvés con Bonzo.
-Si, pero el Bonzo no es lo mismo que vos, nena.
-No seas pavo, andá dame un beso y chau, hasta mañana en mi casa.
-Chau, voy a eso de las cinco a tomar el té -le dijo riendo- ¡Pero que no sea a la inglesa! -gritó mientras se alejaban.
Se quedaron con Bonzo esperando un colectivo que quién sabe a qué hora pasaría inaugurando el día nuevo. De pronto dobló la esquina un Ford Falcon color verde y frenó de golpe frente a ellos. Se bajaron cinco tipos de traje y corbata con pistolas en la mano. A Javier se le aflojaron las rodillas y Bonzo amagó escapar.
-¡Parate ahí o te bajo de un tiro, pedazo de boludo! ¡Adónde te creés que vas! -gritó el que parecía el jefe.
Dos de los tipos agarraron a Javier de los brazos y los otros dos a Bonzo. Ninguno de ellos hablaba.
Javier se sintió dado vuelta bruscamente y quedó contra la pared. Uno de los tipos le agarró los pelos de la nuca y sin golpearlo le aplastó la cara contra la piedra. El otro lo palpó de la cabeza a los pies. Después lo arrojaron de boca al piso. Javier temblaba y creía que el corazón se le salía.
Los otros dos hombres hicieron lo mismo con Bonzo. El jefe le puso un pie a Javier en la espalda y le preguntó.
-¡Vos! ¿Cómo te llamás?
-Javier -gimió este.
-¡Javier qué, boludo!
-Javier Augusto Cabral -balbuceó.
-¡Ja! Con esa vocecita de "mina" seguro que no sos descendiente del Sargento, si no, el General San Martín no hubiera sobrevivido -rió el tipo.
-¿Y qué andás haciendo a esta hora por acá?
-Salimos de un baile.
-Baile es el que te voy a dar yo, pero a tiros, si no hablás más fuerte, boludo.
-¿Ustedes son novios, che? Le preguntó a Bonzo.
-No -alcanzó a decir Bonzo antes que el otro le pegara un zapatazo en las costillas.
-¡Ah! Como tu amiguito dice que salieron de un baile juntos... -se hizo el chistoso el jefe.
-Bueno, se terminó. Ahora escuchen bien. Esta vez se salvan, yo decido que sigan viviendo. La próxima que los encuentre en actitud sospechosa, los hago boleta ¿Comprendido?
¡Ahora párense!
Los chicos lo hicieron sin hablar.
-¡Contesten carajo! ¿Comprendido?
-Comprendido señor -dijeron débilmente a dúo.
-¡No se oye! ¡Más fuerte!
-¡Comprendido señor! –repitieron gritando.
-Bueno, ahora van a salir corriendo y no van a parar hasta sus casas. Si los encuentro de nuevo los liquido.
-¡Ya! -gritó el tipo y se quedó sonriendo cínico en la neblina de la madrugada viéndolos alejarse como dos locos.
El 15 de Febrero de 1982, con bastante retraso, Javier Augusto Cabral recibió en su domicilio la notificación del Ejército Argentino para presentarse a "...cumplir con el Servicio Militar Obligatorio, deber de todo ciudadano argentino con 18 años cumplidos, etc...."
-Bueno Mabel, no llorés, después de todo va a cumplir con la patria. Es un año nomás, casi todos lo hicimos y no nos morimos.
-Sí, pero después de todo lo que viene pasando estos años con estos cretinos del Gobierno Militar, se puede esperar cualquier cosa.
-¡Eh! No seas exagerada. Al fin y al cabo no se va a la guerra. En el cuartel va a aprender disciplina, que no le viene mal. A manejar un arma, que nunca está de más y en unos meses lo tenemos de vuelta en casa.
-Pero yo quería que siguiera estudiando. Le fue tan bien en el secundario. Ahora quién sabe si sigue después de perder el tiempo un año.
-¿Cómo perder el tiempo? Allí se aprenden muchas cosas buenas. Terminala, ¿querés? Ya está bien.
-¿Muchas cosas buenas? Después de lo que se está sabiendo, estos son capaces de entrenarlos para secuestrar y torturar gente.
-Pero, ¿qué estás diciendo?, ¿quién te mete esas ideas en la cabeza? El gobierno está frenando a gente indeseable, gente que nos quiere sojuzgar, que obedece intereses de afuera. Si los meten presos por algo será.
-Mirá Carlos, hay que abrir los ojos. Juana me cuenta porque el marido está metido en política y sabe muchas cosas.
-¿Qué cosas?
-Cosas que ni nos imaginamos. Dice que por las dudas hicieron desaparecer a todos lo que resultaban sospechosos y que este gobierno está en las diez de últimas, que ya no se sostiene, ni política ni económicamente.
-¡Está loco! Ese debe ser otro subversivo, de esos que le gustan los trapos rojos. Basta. No quiero oír hablar más pavadas en esta casa. Te prohibo que hables de esas cosas con Juana. Y con respecto a Javi quedate tranquila, ya me dijeron que va a estar destinado al Regimiento de Infantería 25; no lo vamos a tener cerca pero va a estar bien. Más adelante pediremos el traslado para acá.
A fines de febrero Javier viajó a Colonia Sarmiento en la Provincia de Chubut y se presentó en el Regimiento de Infantería 25 con la revisación médica cumplida y aprobado para todo servicio. La noche anterior se despidió de Marcela y se juraron eterno amor. En un par de meses terminaría la instrucción intensiva, lo dejarían salir y volverían a verse.
Los primeros días de instrucción fueron interesantes, vivía a diez centímetros del suelo todo el tiempo y parte de la noche con el colchón al hombro. Junto a su amigo Bonzo conoció de cerca los
abrojos y el barro; además de los "saltos de rana" en las duchas del cuartel. También la instrucción con armas, lo cual era un respiro porque lo hacían sentar a él y sus compañeros en el suelo del campito alrededor del sargento instructor y si lograba permanecer despierto escuchaba cosas como: "Objetivo del Tema: EMPLEO DEL FUSIL.- Clase 1: Conocer el Fusil.- Clase 2: Regular el Fusil (En esta se quedó dormido y le costó dos días de calabozo).- Clase 3: Realizar la Puntería.- Clase 4: Utilizar el Fusil (En esta hubiera necesitado una segunda explicación). El fin de semana le escribió una carta a Marcela diciéndole que la extrañaba y nada hizo prever que la Junta Militar había decidido en secreto la recuperación de las Islas Malvinas para el 10 de abril con opción a veinticuatro horas después. El hecho fue que del veintiocho al treinta de marzo por orden del Comité Militar zarpó la Flota de Mar y con ellos Javier Augusto Cabral, soldado clase ’63 con quince días de instrucción y dos de las cuatro clases de Fusil a medio entender; integrando inexplicablemente la Sección Bote del Regimiento de Infantería de Ejército Nº 25.- Y es inexplicable porque este era un grupo casi de elite, compuesto por oficiales, suboficiales y cuyos soldados eran AOR. (Aspirantes a Oficiales de Reserva). Lo que pasó fue que al momento de ordenar los embarques de personal, el jefe se dio cuenta que a la sección le faltaba un hombre de repuesto como transportador de armas livianas; lo vio a Javi serio y concentrado entre el reclutaje y lo eligió por intuición. Y acertó, Javier salvaría una vida en el combate de Cerro Darwin: La de Gustavo «Bocha» Clavero.
Le tocó zarpar en el BDT (Buque Desembarco Tanques) «San Antonio» formando parte de la Sección Bote, una fracción del RI-25 compuesta por treinta y nueve hombres. A medida que pasaron los días en alta mar fue descubriendo cosas que le hicieron pensar que dentro de todo era un tipo privilegiado. Una mañana los hicieron formar en cubierta y les comunicaron que estaban navegando rumbo a las Islas Malvinas "...para recuperarlas de manos de los ingleses y reincorporarlas al territorio argentino, al cual siempre han pertenecido..." En el mismo buque viajaba el Comandante de la Fuerza de Desembarco, Contraalmirante Busser, ochocientos Infantes de Marina y sus vehículos anfibios. Ese mismo día Busser en persona lo eligió, por ser el combatiente más "moderno" del barco, para izar la Bandera Nacional de Guerra. Creyó estar viviendo un momento repetido y recordó un día de fines de mil novecientos setenta y cinco en la escuela primaria; solo que esta vez la bandera era la más hermosa que jamás había visto: Del grosor de un tapiz, para resistir los vientos del océano y con colores muy penetrantes, ondeó en sus manos y se elevó por el mástil flameando orgullosa.
Además del BDT San Antonio, la Flota de Mar o Fuerza de Tarea 40 estaba compuesta por el Portaaviones 25 de Mayo; los Destructores misilísticos Hércules y Santísima Trinidad; El Destructor Seguí, varias Corbetas misilísticas y el Rompehielos Alte. Irizar. Estos buques transportaban fracciones de la Agrupación de Buzos Tácticos; Agrupación de Comandos Anfibios; Destacamento Naval de Playa; Batallón de Infantería de Marina Nº 2 y Batallón de Vehículos Anfibios y por supuesto la Sección Bote del RI-25 del Ejército, al cual pertenecía Javier.
El 10 de abril se tuvieron las Islas a la vista pero se modificó la hora «H» a causa del clima poco propenso al desembarco. A las nueve de la noche ochenta hombres de reconocimiento anfibio de Infantería de Marina y buzos tácticos fueron lanzados en botes de goma desde el Destructor Stma. Trinidad en Port Harriet, con el objeto de desplazarse unos diez kilómetros a campo traviesa para capturar al gobernador inglés. El 2 de abril a las dos de la madrugada el submarino Santa Fe lanzó un grupo de buzos tácticos cerca del faro de entrada a Puerto Argentino para señalar los puntos aptos de desembarco masivo. El BDT San Antonio en el que iba Javier, escoltado por el destructor Hércules y la Corbeta Drummond entraron al puerto Grousac al norte de Pto. Argentino para efectuar el desembarco de vehículos anfibios a las cinco y media de la mañana.
A las seis y media -cuenta Javier Cabral esforzándose en recordar, cuando alguien le pregunta- iniciamos el desembarco en un anfibio. El primer objetivo era capturar el aeropuerto para que nuestros aviones Hércules que venían del continente con tropas, pudieran aterrizar. El tiempo no era malo para lo habitual en esos páramos. Ingleses no había por ningún lado, pero la pista la tuvimos que limpiar de cosas de todo tipo y tamaño que habían puesto para obstruir. Mientras llegábamos a tierra escuchamos un mensaje en inglés que salía de uno de nuestros barcos diciéndoles que no les haríamos daño y que se entregaran sin resistencia.
La rendición fue rápida, creo que a eso de las nueve estaba todo liquidado y hubo un solo muerto, un arriesgado oficial nuestro.
Los grandes titulares argentinos decían: "finalizada esta histórica jornada, el pueblo argentino festejó en todo el país la victoria". Y los extranjeros: "Los argentinos braman por la guerra" - "Un ejercicio al estilo macho, de una dictadura con rasgos mussolinianos»
Soy del pozo. Moqueando, sentado y con los pies colgando para alejarlos del barro, quiero a mamá y a papá para que me tiren un «bife a la plancha» y me calienten un poco, lejos del viento de afuera que está con los ingleses y los gurkas que esperan y dicen que no perdonan.... que matan. Por lo menos las bombas se escuchan; deben ser ellos porque tengo miedo y este fusil no lo sé usar. Es mejor que no salga; el viento, la explosión y el gurka me aguardan. Acá estoy con Marcela en el banco de la plaza, con aire y ruido de Floresta. Miremos la TV Marcela, veamos en la pantalla cómo ellos ganan sus medallas y son condecorados por su arrojo gracias a nosotros, los que no elegimos estar para recuperar... ¡Pero son nuestras Javi! ¡Y a mí qué carajo me importa Marce! Haberse acordado antes ¿Por qué tengo que morir aquí si yo no pedí estar? Somos jóvenes Marcela, tenemos que hacer el amor, tener una casa, un hijo, muchos; plantar un árbol, escribir un libro y morir de viejos. Nada más... ¡Acá no! No me gusta.... Es de otros que hace mucho....
Labels: Bajo un manto de neblina, novela sobre la guerra de Malvinas


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