Para leer CARTAS

Carta de un soldado inglés:
"Queridos mamá y papá:
Por momentos la situación parece tan absurda: aquí estamos en mil novecientos ochenta y dos, peleando en una guerra colonial en el otro lado del mundo; veintiocho mil hombres que van a luchar en un pedazo de tierra decididamente horrible, habitado por mil ochocientas personas. Cuando todo haya terminado y se hayan gastado millones de libras esterlinas se los dejará en paz con sus hogares destruidos por el cañoneo. Son momentos de gran irrealidad. Se están llevando a cabo todos los preparativos para la guerra; lo que uno ha pensado que sólo ocurre en las películas, está sucediendo ahora. Es casi como un gigantesco truco ¿¡Quién quiere vivir en las Malvinas!? No puedo recordar una sola guerra en toda la historia de Gran Bretaña que haya sido tan inútil... Siempre se han producido por el comercio, supervivencia, mantenimiento del equilibrio económico, poder, etc.- Esta es para recuperar un lugar que íbamos a dejar indefenso desde abril, y a cuyos residentes nos proponíamos retirar la ciudadanía en octubre. Mrs. Thatcher se ha convertido en una verdadera dictadora, que ordenó una guerra sin consultar al Parlamento y ahora arrastra a las masas con vítores y gritos. Los diarios ven todo esto como una revista de guerra de la vida real. Si alguna de las horribles formas en que la gente ha muerto hubiesen ocurrido en sus oficinas, tal vez hubieran cambiado el tono. Esperemos que todo termine rápido. Lo triste de todo esto, por supuesto, es que las fuerzas profesionales de ambos lados hacen lo que les dicen. Entonces, si dos megalómanos idiotas les dicen que se salten la tapa de los sesos, lo hacen, y no hay forma de detenerlos. Estoy seguro de que las tropas de ambos lados están formadas por gente que quiere la paz y las noticias que esperamos son las de negociaciones de paz y no las de daños infligidos al enemigo. Esto último es algo que vemos como desgraciadamente necesario, porque es la única forma de terminar este asunto en el que nos han metido con tanto júbilo nuestros amos políticos.
Estoy seguro de que alguien se beneficiará con toda esta destrucción, ¡aunque sólo sean Mrs. Thatcher y los fabricantes de armas!
Su hijo David.- "
Carta de un soldado argentino:
"Queridos padres:
Discúlpenme si los tuve demasiados días sin recibir noticias mías pero realmente no tuve oportunidad de hacer nada debido al bloqueo. Espero que ahora que saben que estoy vivo se queden más tranquilos. Me duele tener que decirlo, pero si hay alguien responsable de que yo y Franco estemos vivos, ese no es otro que el mismo Dios. Si no fuera por Él en estos momentos no estarían las cosas de este modo. Es muy triste la forma en que prácticamente nos mandaron al muere y el modo en que nos tenían engañados con que la situación estaba controlada. En este momento me encuentro muy débil y delgado debido a los cincuenta y siete días que pasé en esa maldita montaña soportando duras penurias como la falta de abrigo y calorías para subsistir. Junto con Franco fuimos tomados prisioneros por un grupo numeroso de soldados ingleses, mientras veíamos cómo poco a poco iban muriendo nuestros compañeros. Es una vergüenza las cosas que hizo el Ejército Argentino en las Malvinas. Hace dos días que estoy prisionero en un lugar de las Islas que no sé cuál es pero estén seguros de que recibimos buen trato, pues nos atienden demasiado bien. Estuve cuatro días sin comer y sin dormir, pero gracias al cielo me estoy recuperando. Dentro de muy poco voy a volver con ustedes, no lo dudo. Tengo un montón de proyectos para cuando vuelva.
Espero que la situación allí ande bien. No se olviden de dar gracias a Dios por todo.
Su hijo Néstor que va a volver muy pronto.
P.D.: Lamento no poder poner "Su hijo Néstor que regresa victorioso", pero ya saben más o menos cómo se definió la situación. Es doloroso y triste decirlo pero en un momento determinado pensé en ustedes y supuse que estarían más contentos teniendo un hijo vivo que un héroe muerto. No piensen que fui cobarde, no podía hacer nada contra tantos invasores que se venían desesperadamente al asalto. Sólo Dios sabe por qué no caí en el combate al igual que cayeron casi todos los soldados argentinos que estuvieron en la trágica Mount Longdon la noche de la gran matanza. Sólo Él sabe por qué; agradezcan en todo momento. Volveré muy pronto gracias a Dios.-
De adolescente, la clásica salida de caza con amigos. Hay que despuntar el vicio de disparar un tiro para matar algo, lo que sea... pero matar. Avanzo en la madrugada, hay rocío y voy con mis amigos; el campo es verde y no hay turba, al frente no parece haber nada y de repente se levanta una bandada... ¿Tenías miedo? No, miedo no ¿No es normal que en esas circunstancias se tenga miedo? Será normal pero no sentía miedo, no sentía nada. No tuve tiempo para pensar. No pensé. En el momento del combate no se piensa más que en matar al enemigo y salvarse. Disparé y no cayó ninguno en la bandada, pasaron encima nuestro y se perdieron en la niebla de la madrugada. Sentí alivio, no maté ni me mataron. Ahora debería sentir orgullo de haber izado ese tapiz celeste y blanco y sobre todo el sol dorado que me miraba, confiado en que yo, fuera del pozo y con el fusil, los mantuviera a raya, ¿pero qué hace uno cuando no sabe? ¿Cómo se juega a esto?, le pregunté a Galtieri y él desde arriba me respondió : "El tiempo de las palabras ha terminado. Este es el momento de la firmeza y de la acción. ¡Soldado! : ¡Subordinación y valor, para defender a la patria!" Entonces cuando las bandadas pasan por arriba, te metés en el pozo, Marce. Aprovechás y desaparecés en la niebla del pozo a esperar el fin. Vos me lo decías Bonzo, querido amigo, cuando pasaban los días y no recibíamos el aviso para presentarnos; no vayamos Javi, no va a pasar nada, están desorganizados, estuvieron muy ocupados cazando subversivos; tienen un lío de papeles que no se van a enterar de que existimos. Cuando se lo planteé a papá, casi me mata; tenía razón, Bonzo, después la duda te persigue toda la vida, menos mal que al final nos llamaron, nos sacaron el problema de encima y nos trajeron acá. Ahora que recuperamos estamos más tranquilos, es posible que cuando termine nos feliciten, ¿no te parece, Javi? Aguantá, aguantá que ya falta poco, ahora van a llegar ellos, que seguramente están ganando y nos van a mandar de vuelta a casa; vas a ver que no pasa nada. Los ingleses no son malos tipos, ellos quieren que se termine todo... como nosotros.
Labels: Bajo un manto de neblina, novela sobre la guerra de Malvinas


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